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El aprendizaje basado en problemas (ABP, o a veces más conocido por sus siglas anglosajonas PBL – Problem based learning-) es una metodología didáctica por descubrimiento guiado, mediante la cual los alumnos construyen su conocimiento sobre la base de problemas de la vida real.
El ABP tiene sus primeras aplicaciones y desarrollo en la Facultad de Medicina de la Universidad de Case Western Reserve (USA) y en la Universidad de Mc Master, Hamilton (Canadá) en la década de los 60. Su desarrollo vino dado por la necesidad de mejorar la calidad de la educación médica, cambiando la orientación de un currículum basado en una colección de temas expuestos en clases magistrales a otro más integrado y organizado en problemas de la vida real (casos clínicos) en el que confluyen las diferentes áreas del conocimiento que se ponen en juego para dar una solución al problema. En la actualidad el ABP continúa siendo muy utilizado en el ámbito universitario (ya no únicamente en las Facultades de Medicina) y cada vez más se aplica a la enseñanza no universitaria, tanto obligatoria (Primaria y ESO) como post-obligatoria (Bachillerato y Formación Profesional). Normalmente el ABP supone que los alumnos trabajan en grupos pequeños y el profesor hace de mediador, acompañador, facilitador, tutor,...de todo el proceso. Durante la puesta en marcha de esta metodología, los alumnos consiguen un aprendizaje de su propio conocimiento, elaboran un diagnóstico de sus propias necesidades de aprendizaje (metacognición), comprenden la importancia de trabajar cooperativamente y de forma colaborativa, aprenden de la interacción con sus compañeros de grupo, desarrollan habilidades de análisis y síntesis de la información, actitud crítica y, en definitiva, las competencias necesarias para alcanzar los objetivos de la materia y del curso. 2.- Objetivos : Los objetivos que se persiguen aplicando una metodología de este tipo, son : 2.1 Promover en el alumno la responsabilidad de su propio aprendizaje 2.2 Trabajar en el aula situaciones parecidas a las del mundo real 2.3 Desarrollar determinadas habilidades que supongan un compromiso de aprendizaje de por vida 2.4 Ordenar y estructurar la información 2.5 Poner especial atención en la expresión oral y escrita 2.6 Desarrollar una serie de habilidades que se transformarán en competencias 2.7 Involucrar al alumno en un reto (problema, situación real), con iniciativa, entusiasmo y motivación 2.8 Estimular las habilidades del trabajo en equipo (cooperativo, colaborativo) 3.- ¿Por qué aplicar una metodología como el ABP? : ¿Qué nos lleva a apostar por una metodología como esta en los tiempos que corren?. Se nos ocurren tres razones básicas a nuestro entender : 3.1.- Apostemos por una enseñanza basada en el aprendizaje significativo y en el paidocentrismo (enseñanza vs aprendizaje) : En los últimos tiempos, y en el campo de la educación, se ha apostado muy fuerte por el constructivismo y el aprendizaje centrado en el/la alumno/a (paidocentrismo), de forma que sea él/ella el/la que construya su propio aprendizaje a través de técnicas y metodologías que lo favorezcan, basándolo en conocimientos previos (organizadores), presentes y pasados, que ya tiene asumidos. Es decir, del paradigma estímulo-respuesta, leyes de contigüidad, asociaciones, refuerzos, redacción de objetivos conductuales, operativos y evaluables, hemos pasado a fijar nuestro interés en los procesos que tienen lugar en la mente del/de la alumno/a, en cómo los recibe, ordena, codifica, da sentido, guarda y utiliza para la resolución de nuevas situaciones o para la realización de nuevos aprendizajes. Resumiendo, hemos pasado de un paradigma más centrado en la enseñanza a otro más centrado en el aprendizaje. Creemos que la metodología que proponemos hace que el alumno trabaje en este sentido, más autónomo y siendo sujeto consciente de su propio aprendizaje. 3.2.- La aplicación de la LOE y la evaluación por competencias : La aplicación de la LOE a la Educación Básica (EP y ESO) y a la Postobligatoria (Bachillerato y FP) supone una muy buena excusa para revisar metodologías y renovar, si es necesario, algunas de ellas. Además, la ley habla muy claramente de la necesidad de la asunción de competencias por parte del alumnado. La LOE define una competencia como la capacidad de aplicar los conocimientos y las habilidades, de manera transversal e interactiva, en contextos y situaciones que requieren la intervención de conocimientos vinculados a diferentes saberes, cosa que implica la comprensión, la reflexión y el discernimiento, teniendo también en cuenta la dimensión social de la situación. En lo relativo a la ESO, la LOE habla de unas competencias “básicas”, pero nosotros creemos que es muy matizable y en todo caso preferimos, como dice César Coll, hablar de unas competencias básicas imprescindibles y unas competencias básicas deseables. Creemos sinceramente que esto presenta un nuevo panorama a la vista del cual nos podríamos preguntar : ¿estamos enseñando para formar alumnos/as competentes? ¿tenemos indicadores de que ello es así? ¿proponemos en nuestras clases actividades de enseñanza-aprendizaje que permitan la adquisición de competencias por parte del alumnado? ¿evaluamos por competencias? Si entendemos verdaderamente el concepto de competencia, nos daremos cuenta de que es tan complejo (supone activar todo un proceso) que es muy difícil que el/la alumno/a lo adquiera mediante una clase magistral o con las metodologías que tradicionalmente utilizamos en nuestras aulas. Nuestra propuesta, también desde este punto de vista, tiene mucho sentido : el ABP propone problemas prototípicos que son “auténticos” en la medida en que las condiciones de la actividad guardan un alto grado de fidelidad con las condiciones extraescolares en las que se produce la aplicación de la competencia o competencias adecuadas. Según los expertos en ABP, las habilidades que desarrolla en el alumnado esta metodología son: - habilidades de tipo cognitivo (pensamiento crítico, capacidad de análisis y de síntesis, evaluación) - habilidades para identificar, analizar y solucionar problemas - habilidades para la interacción personal, tanto intelectual como emocional - habilidades de comunicación (confianza para hablar en público, mejora de la expresión oral) - habilidades para el trabajo en grupo (cooperativo, colaborativo) - habilidades metacognitivas : identificación de los propios puntos débiles y fuertes, capacidad de autoevaluación y de toma de decisiones - habilidades para el aprendizaje a lo largo de la vida ¿Y quién duda que el conjunto de estas habilidades conduce a poner en práctica un sinfín de competencias? Pensemos también, que el nuevo EEES (Espacio Europeo de Educación Superior, también conocido como “Plan Bolonia”), hace una apuesta atrevida y firme por el desarrollo y la evaluación de competencias en el ámbito universitario 3.3.- ¿Qué nos dicen los indicadores externos? Tomemos como ejemplo las pruebas P.I.S.A. : El proyecto de evaluación PISA se centra básicamente en evaluar el grado de consecución de algunas de las competencias que acabamos de citar, en los diferentes países de la OCDE y en otros que se han ido añadiendo con el paso de los años. Concretamente, se trata de evaluar competencias relacionadas con la comprensión lectora, el ámbito matemático y el de las ciencias. Nuestros resultados, entre mediocres y malos en estos informes, han impulsado a las autoridades educativas del país a incorporar en la LOE de forma generalizada el concepto de competencia, con la idea de que una nueva manera de trabajar en las aulas pueda hacer mejorar en el futuro nuestros resultados en estas pruebas. Las pruebas se aplican a alumnos de 15 años porque en la mayoría de los países de la OCDE el alumnado de esta edad se acerca al final de su escolarización obligatoria. Se pasaron pruebas en los años 2000, 2003 y 2006 y los resultados han tenido amplia difusión mediática. Las pruebas PISA no se parecen a las que estamos acostumbrados a pasar a nuestro alumnado cuando lo evaluamos. Este parece ser, según los expertos, uno de los motivos que justifican nuestros malos resultados. Podríamos mejorar estos resultados si “entrenamos” a nuestros alumnos en la realización de pruebas tipo PISA, pero es evidente que este no puede ser el objetivo principal. El objetivo ha de ser la mejora de nuestra educación. PISA no puede ser un objetivo, en todo caso es sólo un indicador. Pero si en nuestros procesos de enseñanza-aprendizaje vamos introduciendo actividades tipo ABP que plantean problemas contextualizados al mundo real (como los enunciados PISA), nos acercaremos al nivel de esos países más avanzados y que han conseguido que sus jóvenes aprendan de forma más significativa, es decir, el tipo de aprendizaje que valora el informe PISA. 4.- Descripción de la metodología ABP : Sin la pretensión de dar una “receta”, pues los que nos dedicamos a esto ya sabemos que no siempre funciona, sí nos gustaría explicar los pasos a seguir en la aplicación de una metodología de este tipo. Los expertos no se acaban de poner de acuerdo en un esquema fijo, pero nosotros apostamos por seguir el siguiente, que supone una serie de etapas agrupadas en cuatro grandes procesos : 4.1 Presentación de la actividad (profesor/a) - Motivación del alumnado - Planteamiento del problema - Planificación del trabajo a realizar 4.2 El trabajo en grupos cooperativos (alumnos) - Delimitación del problema - La planificación - El hábito de la búsqueda e investigación - Trabajo individual y en grupo - Puesta en común - La resolución del problema 4.3 La presentación de los resultados (alumnos) 4.4 La evaluación de la actividad (profesor/a y alumnos) 4.1 : La primera fase tiene una previa importante : el diseño de la situación-problema. También es muy importante la motivación del alumnado y la exposición clara de lo que se pretende con una actividad de este tipo (objetivos, material y recursos, temporización, qué y cómo se evaluará,…) 4.2 ; La segunda, es una fase en la que el alumno es el absoluto protagonista, ya sea en el trabajo en grupos cooperativos-colaborativos, o en un espacio de trabajo individual. Comprende las siguientes mini-fases : 4.2.1 Explorar la situación problemática : - Identificar los temas de estudio claves - Formular una hipótesis explicativa para cada tema 4.2.2 Definir/reconocer lo que se sabe del tema : - Intentar aplicar los conocimientos previos al problema actual - Identificar lo que no se sabe - Concretar claramente las áreas en las que falta el conocimiento 4.2.3 Priorizar las necesidades de aprendizaje, de acuerdo con los objetivos definidos 4.2.4 Organizar el trabajo entre los estudiantes del grupo 4.2.5 Buscar la información individualmente, de acuerdo con los encargos del grupo 4.2.6 Volver al grupo para la puesta en común : debate, discusión, discernimiento,… 4.2.7 Aplicar el nuevo conocimiento a la situación-problema (Hay que tener presente que en esta mini-fase se pueden generar nuevas necesidades de búsqueda de información : retro-alimentación, volver a iniciar la mini-fase que se crea conveniente) 4.2.8 Extraer aquellos principios del nuevo conocimiento que son aplicables a otras situaciones parecidas 4.2.9 Reflexionar sobre el proceso de aprendizaje personal y de grupo. Proponer acciones de mejora. 4.3 La presentación de los resultados se realiza de la forma pactada previamente : exposiciones orales (da lugar a un buen ejercicio de expresión oral), informes escritos (desarrollo de la expresión escrita), presentaciones con ayuda de las TIC (power-point, web, blog,…), etc. 4.4 La evaluación de la actividad tiene lugar desde dos ámbitos : - El profesor evalúa el trabajo en grupo, las presentaciones, los dossier de aprendizaje (carpetas o portfolio si es digital) y el proceso seguido. - El alumno se autoevalúa y evalúa a sus compañeros (co-evaluación), al profesor y al proceso seguido. La evaluación no puede ser únicamente sumativa y formal, sino que es más adecuada una evaluación formativa, informal y centrada en el proceso. Respecto de los instrumentos de evaluación, pueden ser varios, pero el uso más generalizado es el de rúbricas (tablas de doble entrada) con ítems de evaluación previamente pactados. 5.- El cambio de “chip” o los nuevos roles del profesor y del alumno :
Aplicando la metodología ABP, el profesor a cargo del grupo debería actuar como una especie de acompañante, facilitador, tutor,...(quizá el término inglés “hacer coaching” lo define mejor), y no hacerlo como el profesor convencional, experto en una materia/área/ámbito que se limita, haciéndolo muy bien, a transmitir los conocimientos en una clase de desarrollo magistral. En la aplicación del ABP, el profesor debería ayudar a los alumnos a reflexionar, identificar necesidades de formación, acompañar en una búsqueda selectiva y de calidad, debería motivar a los alumnos para enfrentarse a problemas que plantean situaciones reales y cercanas y, en definitiva, es el guía que les acompaña y ayuda en el camino que conduce a las metas de aprendizaje propuestas. El profesor que aplica ABP no puede ser un observador pasivo, al contrario, ha de estar activo y expectante a la forma de trabajar de los diferentes grupos. La principal tarea en este rol es asegurarse de que el alumnado progresa de forma adecuada hacia los objetivos de aprendizaje marcados, además de identificar qué es lo que necesitan observar, buscar, comentar, leer, criticar,...para conseguir crear de forma significativa su propio aprendizaje. Todo esto se consigue mediante la observación y haciendo preguntas que fomenten en el alumno el análisis, la reflexión crítica y la propia evaluación. Respecto del alumno, el nuevo rol exige también una serie de perfiles : - Desarrollar su habilidad para enfrentarse a los problemas - Aprender a administrar el tiempo - Participar en las discusiones del grupo - Familiarizarse con toda la dinámica del trabajo en grupos cooperativos - Generar conclusiones - Aprender a ser autónomo en el trabajo - Autoevaluarse y co-evaluar (evaluar a sus compañeros) - Hacerse responsable de su propio aprendizaje - Hacer un buen uso de las TIC - Desarrollar el espíritu crítico - Reflexionar colaborativamente y de forma individual - Aprender a tomar decisiones - Evaluar al profesor - Investigar, analizar y sintetizar la información (capacidades cognitivas de las más elevadas en la taxonomía de Bloom) - Desarrollar valores como el respeto, la honestidad, el liderazgo, la tolerancia,… 6.- Ventajas y dificultades de una metodología como el ABP : Podríamos resumir las bonanzas de la metodología ABP en las siguientes : o Convierte al alumno en el rector de su propio aprendizaje, el cual debería ser significativo (interacción entre lo que se sabe antes y lo que se pretende saber) o El alumno hace suyos unos utensilios metodológicos que aseguran la realización de uno de los objetivos marcados : aprender a aprender o El “qué hace falta hacer” y el “cómo hacerlo” forman un binomio indivisible que garantiza la tan necesaria autonomía del alumnado o Se pasa de la cultura académica paternalista a la cultura del esfuerzo personal o Se asegura el desarrollo de un gran número de actitudes, habilidades y valores que posibilitarán una seguridad para abordar problemas o situaciones en el futuro o El alumno, además de construir y expresar mejor sus ideas, habrá desarrollado competencias considerables en el campo de la comunicación, en la investigación y selección de recursos, en el análisis de la información y habilidades en el ámbito del pensamiento crítico, reflexivo, imaginativo y sensitivo. o Dota al alumno de un equilibrio entre la preparación de buenos profesionales y la formación de personas íntegras, que tanto se valora actualmente en el mundo laboral. Respecto de las dificultades, las podemos encontrar en el ámbito personal (tanto del profesor como del alumno) y en el ámbito del contexto. Sirvan como ejemplo : o Falta de cultura y preparación o ¿Servirá la metodología para todos los alumnos, todas las culturas, todos los ámbitos? o Dotación de recursos (formación, horas de preparación, ratio más baja, espacios, tecnología,…) o Dificultad en una evaluación diferente a la habitual o Dificultad para trabajar en grupo o Resistencia general a los cambios A pesar de todo, creemos sinceramente que vale la pena apostar por metodologías de este tipo en nuestros centros. “¿Es una utopía conseguir que los alumnos sean competentes y los docentes seamos competentes en ayudarles a serlo?” (Neus Sanmartí-UAB). “La utopía está en el horizonte. Caminas dos pasos, ella se aleja y el horizonte corre dos pasos más allá. Entonces, ¿para qué sirve la utopía?. Pues nos sirve para caminar” (Eduardo Galeano, escritor) Pues manos a la obra. Si queremos, podemos. Albert Sáenz Higueras (Director de la ESO y el Bachillerato del Colegio Sant Estanislau de Kostka-SEK de la Fundació Jesuïtes-Educació de Barcelona)
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